“La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada.” (José Ortega y Gasset)

martes, junio 21, 2005

LA PRUDENCIA ES LA MADRE DE LA CIENCIA, TAMBIEN EN GALICIA

Dicen que “la prudencia es la madre de la ciencia” y lo cierto es que, al menos yo, en lo que respecta al refranero español casi me lo creo. Dicho lo cual me sorprende y así lo manifiesto la falta absoluta de prudencia por parte de los socialistas (gallegos y el gallego en Madrid) ante los inciertos, de momento, resultados electorales en Galicia, mi tierra.
Pero no sólo debemos hablar de nula prudencia, si no de una clarísima falta de respeto a esos miles de ciudadanos que viven en el exterior y que han emitido su voz democrática a través del voto y que hasta el próximo lunes no será definitivamente escuchado. Tanto cuesta esperar unos días, tanto cuesta dejar que lleguen los acontecimientos no pisotearlos, tanto cuesta ser prudentes.
Se que las ganas de hacerse con el poder son enormes, y lo comprendo, pero lo que no puedo comprender es que te muestres como ganador absoluto cuando no lo eres, que digas que el verdadero ganador no lo es, y que desoigas sin oírlos a aquellos que en pocos días pueden derivar la balanza hacia el lado en que el ganador real, el Partido Popular de Galicia, lo sea aún más porque podría gobernar, o hacía el lado en que los dos perdedores se alíen, y el PSOE pueda gobernar en coalición con aquellos que el domingo daban el grito en su celebración de la independencia, el ”Galiza Ceibe”.
Sean prudentes y esperen al lunes 27, y después que cada quien celebre lo que corresponda.

jueves, junio 02, 2005

LOS ETARRAS QUE SE RINDAN

Desgraciadamente a lo largo de los últimos 30 años de nuestra historia han sido demasiados los hombres y mujeres que han caído bajo el yugo malintencionado y asesino de la banda terrorista ETA. Lo fueron los de un color político y de otro, de unas creencias y de otras, pero a todos ellos les es común que la barbarie fanática les segó la vida en el sentido metafísico del término, a muertos y heridos, a sus familias, y amigos y en general a toda la sociedad democrática y de bien, a la que vive en el País Vasco amenazada y a la que vive en el resto de España.
Ahora que el Presidente del Gobierno se erige en “cruzado de la paz” debiéramos preguntarnos: ¿Qué opinan las víctimas de esto?, ¿es válida la palabrería por la palabrería? ¿se puede, o se debe despreciar la opinión en un tema de tanta transcendencia de aquellos que representan a varios millones de españoles? ¿se puede atajar en la derrota del terrorismo?. NO, no caben atajos, no cabe el optimismo, no cabe la rendición del Estado que conlleva la rendición de todos los demócratas. Sólo cabe: la rendición de los terroristas, la entrega de las armas, el sometimiento a la ley a través de la justicia, y sólo después de todo ello el dialogo. En este sentido estamos en deuda con el honor, el recuerdo, la memoria y el sacrificio de aquellos que enumeraba al principio: las víctimas (en toda su extensión).
Hablaba de la opinión de las víctimas, y salvo pocas voces a favor del dialogo por el diálogo, la amplia mayoría se muestra partidaria de la postura mantenida en este asunto por el Partido Popular LA COHERENCIA, el sentido y la previa rendición de los asesinos - no existe otra- salvo que el señor ZP mienta, y no haya contado a todos los españoles en el foro que debiera hacerlo -en el Parlamento- si ya han empezado a hablar los unos y a rendirse los otros; lo cual a la vista de los acontecimientos no se ha producido. Y en este punto me pregunto ¿negociaríamos con todos los violadores de España si estuvieran unidos bajo unas siglas? Entonces ¿por qué lo hacemos con unos viles asesinos como son los indeseables etarras?.
La coherencia y sólo ésta nos valdrá en la derrota del fanatismo asesino. Afortunadamente para los españoles nos queda el Partido Popular, y el hecho más significativo es que las víctimas -socialistas entre ellas- se han echado las manos a la cabeza. Por algo será. No se puede tender la mano a los asesinos sin que estos hagan el único gesto permisible a ellos: LA RENDICIÓN. El resto es humo, infumable.