“La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada.” (José Ortega y Gasset)

jueves, agosto 11, 2005

¡FRANCO HA MUERTO!


Rescato en este momento algunas frases que ya incluí en su día en una carta al director que envié a varios de comunicación, y lo hago ante la petición de los nostálgicos de la memoria del 36 para que las calles de la nueva zona de Navia hagan referencia a “represaliados” de la Guerra Civil, sólo de un bando claro está. Y lo hago por el convencimiento de las frases que en aquella carta expuse y por la superación que de aquel periodo se hizo y parece es necesario hacer. 700 firmas en una ciudad de más de 300.000 habitantes son muy escasas, y no representan a la inmensa mayoría de los ciudadanos, si no a unos pocos. Llamemos a esas calles con nombres que no signifiquen división si no concordia: calle de la paz, de la esperanza, del futuro de la concordia, de la unión, no de la división y del enfrentamiento.

¡Franco ha muerto!. Así recuerdo como se nos comunicó el óbito del dictador; pero no crean lo recuerdo por haber seguido en aquella época la televisión, dada la corta edad con la que disfrutaba en aquellos años, pero si por la repetición que de tan memorable frase se ha producido con posterioridad en nuestras televisiones. A pesar de ello algunos parece que no se han enterado, y se muestran furibundos en un recordatorio que a la inmensa mayoría de los españoles ni nos ocupa ni nos preocupa. Pero les da igual, siguen obsesionados en no pasar página, en no olvidar, en no avanzar la historia, en buscar la rencilla personal. La transición sirvió para eso para pasar página, para no pasar facturas ni a unos ni a otros, sirvió para aunar a los españoles, y así nació el espíritu que representa nuestra Constitución de 1978. Todos, absolutamente todos, en nuestras familias tuvimos momentos de dolor en la Guerra Civil, tuvimos muertos (de uno y otro bando), tuvimos exiliados, pero todos nosotros vivimos ahora otra época marcada por la democracia, y no necesitamos vivir nuevamente las tensiones que dividieron a los españoles.